El
AquaTester
mide la pureza del agua ofreciendo el
valor TDS (Total Sólidos Disueltos) en
ppm. El aparato no recomienda ningún
valor como el ideal para el agua de
consumo u otros usos (pregunte a su
médico para el agua de consumo y a
profesionales para otros usos)
Algunos usos:
1. Sabor/Salud. Elevados valores de TDS pueden producir mal sabor
(salado, amargo o a metal). Esto también
podría indicar la presencia de minerales
tóxicos. La EPA recomienda un máximo de
TDS en agua de 500mg/L (500ppm).
2. Ajuste de filtros. Compruebe su agua y asegúrese de que el
sistema de osmosis inversa que tiene
instalado o el filtro de purificación
del agua funcionan correctamente. Sino
es así, cambie el filtro (o membranas).
3. Dureza. Un elevado TDS indica Dureza en el agua, la cual puede
deteriorar las tuberías y válvulas,
provocando su mal funcionamiento.
4. Acuarios/Acuicultura. Un nivel constante de minerales es
necesario para la vida acuática. El agua
en el acuario o balsa debería tener el
mismo nivel de TDS y pH que el agua del
hábitat originario.
5. Agricultura. Un elevado nivel de TDS es malo para muchos
cultivos y especies de vegetales.
6. Ambientes hidropónicos. TDS es la mejor medida para evaluar el
nivel de concentración de nutrientes en
soluciones hidropónicas.
7. Piscinas y Spas. Los niveles de TDS se deben controlar para
prevenir problemas de mantenimiento del
agua (aparición de algas, etc...).
8. Comercio/Industria. Un elevado TDS puede ser que impida el
correcto funcionamiento de determinadas
aplicaciones.
9. Coloidal. Los niveles de TDS se deben controlar antes de
realizar soluciones de plata coloidal.
¿PORQUÉ CONTROLAR LA MINERALIZACIÓN
DEL AGUA?
Existen estudios que avalan las acciones
de los distintos tipos de aguas
minerales.
El tipo de agua y su composición están
asociados a las características
geológicas del terreno. Su origen es muy
variable, su composición no guarda
relación con los terrenos de los que
surgen pero sí por los que pasan, y su
grado de mineralización depende
directamente de las rocas en las que se
encuentran los manantiales:
- Los manantiales situados en rocas de
tipo ácido, como las cuarcitas y
granitos, darán líquidos de pobre
mineralización.
- Los manantiales de rocas básicas o
salinas, ricas en carbonatos cálcicos,
sodio y magnesio, suponen una mayor
cantidad de minerales disueltos.
Del tipo de roca también depende que, en
el afloramiento, el agua esté gasificada
o no.
Las aguas minerales naturales, según la
legislación, se dividen en 3 grandes
grupos:
1.- De mineralización fuerte (más
de 1.500 mg de residuo seco, es decir,
de minerales, por litro).
2.- De mineralización débil
(hasta 500 mg).
3.- De mineralización muy débil
(hasta 50 mg).
Aguas de débil mineralización, para el
buen funcionamiento del riñón
El cuerpo regula su necesidad de agua a
través de la sed.
Este mecanismo de defensa se pierde
frecuentemente en los ancianos, de tal
forma que hay que obligarlos a beber.
Para el buen funcionamiento de nuestro
organismo es igual de vital beber agua
que eliminarla y de ello se encarga el
sistema urinario que tiene como función
extraer del cuerpo los desechos y
toxinas de la sangre.
El riñón es el filtro que recoge la
sangre de las arterias y una vez
depurada la devuelve a través de las
venas.
Cada riñón contiene en su corteza
alrededor de un millón de minúsculas
unidades llamadas nefronas.
La filtración tiene lugar en estas
nefronas.
El desecho de la filtración es la orina,
que a través de los conductos renales
será eliminada.
Sin embargo, en condiciones normales, el
99% del agua que llega a los conductos
es reabsorbida.
De los 170 litros de agua que es capaz
de depurar el riñón en un día, sólo
elimina litro y medio.
Las hormonas antidiurética y aldosterona
se ocupan de aumentar el nivel de orina
cuando detectan que la sangre está más
diluida por un exceso de de agua.
Indicaciones
Las aguas de mineralización más baja son
las más adecuadas en general para los
ancianos, las personas con cálculos
renales, quienes padecen hipertensión
arterial severa o retención de líquidos
y para los bebés.
En cualquier caso, se buscan efectos
diuréticos o de arrastre de elementos
que el organismo tiene que eliminar.
En el caso de los ancianos, por que
consecuencia del propio envejecimiento
se altera el funcionamiento de los
riñones de manera se favorece a través
de una mayor diuresis la eliminación de
sustancias de desecho. Los bebés, al no
tener totalmente desarrollada la
capacidad de filtración renal, a través
de la utilización de aguas de débil o
muy débil mineralización se evita la
formación de una orina concentrada con
repercusiones negativas para su salud.
Por otra parte, en la formación de los
cálculos renales es de suma importancia
el grado de concentración de la orina.
Las aguas de débil mineralización son
muy útiles en los planteamientos
dietéticos de muchos enfermos
litiásicos.
Es bien sabido este tipo de agua se
elimina totalmente en 2 o 3 horas. Una
eliminación tan brusca hace bajar la
concentración de la orina y acelera la
eliminación de productos de desecho
evitando la acumulación de sustancias
causantes de la formación de los
cálculos.
Su absorción por el intestino es muy
rápida y completa provocando una
abundante diuresis (volumen de orina).
Para conseguir que la orina esté poco
concentrada se necesita eliminar al
menos 2 litros cada 24 horas. Para una
persona en condiciones normales, esto
supone beber unos 3 litros, de los
cuales al menos el 50% será agua.
El agua, además de prevenir la litiasis
renal, favorece la expulsión de cálculos
y evita su crecimiento.
La litiasis (piedras o cálculos) del
aparato urinario es una de las dolencias
más frecuentes de la humanidad desde los
tiempos más antiguos.
Puede decirse que un 4% de la población
femenina y un 6% de la masculina tendrán
un cálculo a lo largo de su vida.
Estos suelen aparecer entre los 30 y 50
años y tienen un factor hereditario
importante. Hasta un 50% de esta
población tendrá más de un cólico en su
vida.
De ahí, que el objetivo principal del
tratamiento médico sea prevenirlos.
*Información
publicada en la revista Consumer
(18/12/01). |